lunes, 23 de marzo de 2015

A MEDIA MÁQUINA



Mitad de jornada. Un pájaro parece bailar en la ventana. La silla de escritorio no gira muy bien. El café está amargo...  A ver, no es que el trabajo no guste, pero hay días en que no tenemos motivación. Y, casualmente, coinciden con los momentos donde tenemos que trabajar.

Un buen estado de ánimo, el lugar de trabajo, las personas del día a día, son algunas causas que afectan directamente la creatividad, la motivación y la voluntad. La única solución para superar el sentimiento es ver videos en YouTube  (¡Yeah!). Bueno. No la única.


Disfrutar de cada momento con creatividad  
es una buena forma de vivir con entusiasmo.

Es interesante encontrar algunas dinámicas que ayuden y sean simples de poner en práctica. Todas van a ser diferentes, porque las ganas de trabajar dependen de factores personales. Aun así, quiero compartir algunos tips que aprendí y que pueden ser de inspiración: 

o   Variar el entorno: Ayuda mucho el evitar estar en oficina todo el día. Se puede visitar a un compañero en otra área por unos minutos. Incluso conocer otros edificios de la empresa. Esto es algo que ayuda a volver con más ánimos al trabajo.

 Salir un fin de semana, deconectarse, y aprovechar la canilla libre.

o   Descansar y respirar: Si la sensación de estar saturado está encima, hay que descansar. Tomar un capuchino, caminar por la oficina, o enfocar la energía de trabajo en algo más sencillo y luego regresar.

o   Cuidar la salud: sucede que el cansancio y la desmotivación van de la mano (como niños en jardín de infantes) con la alimentación y el ejercicio. Es importante preocuparse por revisar que todo esté bien.

 Los chicos y chicas muy bien alimentados. Motivación nivel DIOS.

o   Encontrar comodidad: Es importante encontrar aquellos elementos que ayuden a sentirse cómodo al momento de trabajar. No solamente cosas materiales, pueden ser también momentos: compartir una ronda de mates, fomentar el viernes de facturas, etc. 

Existen muchas formas de motivarse. Personalmente cuando no tengo ganas de trabajar veo algún cortometraje por internet. También salgo a caminar por unos minutos y trato de no pensar. 

 
Mientras busco mi motivación obligo a Matías a trabajar.

Poner cada dinámica en acción es un buen desafío. Porque cuando tenemos objetivos por cumplir, citando a Maru Botana, hay que “ponerse las piletas”.