sábado, 28 de febrero de 2015

POPURRI DE FEBRERO



Febrero. El mes más corto del año. Tiempo de fiesta, de romances y de exámenes. Mitad de camino en las pasantías de verano. Y, como no podía ser de otra forma, los chicos de Campana comenzaron a prepararse.

            Los viajantes optaron por festejar en destinos como Rosario de Santa Fe o Mar del Plata. Incluso aprovecharon el fin de semana largo para volver a sus hogares  y renovar energías.
Noche de bondiolitas como despedida de la semana. 
¡Mini vacaciones!

            Los románticos, arreglaron todo para el reencuentro con sus parejas. Seguramente regalos, bombones  y cenas derivaron en un espectacular  14 de febrero.
Mi compañera de trabajo Alfonsa 
pasando San Valentin sin mi compañia.

            Y  responsablemente, muchos chicos, iniciaron el ritual de estudiar o cumplir con sus objetivos de pasantía en las “salas del mal”. Bueno, no son del mal (quería agregar algo de tensión).  Sólo son salitas de estudio en las cuales el ambiente de trabajo es ideal. 

Ellos estudian y trabajan. 
Yo colaboro con la logística del mate amargo.

            Además de estar equipadas con herramientas de aprendizaje y pantallas LED, las salitas generan un espacio de compañerismo y compromiso donde:

  • Se crea un lazo entre las personas, con o sin objetivos en común, respecto la integración y el intercambio de ideas.
  • Se brinda confianza y motivación. El esfuerzo se aliviana y muchos de los resultados se logran con mayor rapidez. 
  • Se comparten conocimientos y  se construyen otros nuevos.  Ayudar y dejarse ayudar, mejora notablemente el desarrollo de cualquier trabajo.

Pero mantener el ambiente ideal también requiere de otros elementos:
  • Estar predispuestos a colaborar, entender  y conocer al compañero.  Manifestar los pensamientos con asertividad.
  • Encontrar en él valores personales y profesionales. Lo cual evita cometer errores de interpretación, y fortalece la confianza.
  • Aprender a tener en cuenta más voces y puntos de vista. Evitar los prejuicios. Incluso organizar una salida, un día de cine, un asado, lo que ayude a mejorar la relación con otra persona.
El compañerismo está presente en muchos ámbitos de nuestra vida, desde la escuela, hasta llegar a la universidad. Si realizamos un deporte, o en el trabajo. Es un factor de gran importancia y teóricamente fácil. Ahora queda llevarlo a la práctica.


PD: Es blanco y dorado.

miércoles, 4 de febrero de 2015

COMO TE VEN, TE TRATAN


            Una afable charla de jueves, entre risas y tonadas, sugirió como conclusión: “Hay que tratar a los demás como querés ser tratado”.  Dicha regla de oro dice que si buscas una respuesta de la gente, tenés que comportarte así. Lo cual es cierto, pero algo individualista. 

           No existe una forma ideal para relacionarse con las personas. Y en el mundo real, muchos objetivos de la vida sólo se logran interactuando y trabajando en equipo.


Me dijo: Te veo bien alimentado.
Le respondí: Mi cuerpo necesitaba estilo.

Y si a la realidad le sumas tu proyección como futuro líder, ¿Cómo serían tus acciones? ¿Estarían orientadas a que tus pares se sientan bien de estar con vos?

Ganar la confianza y el carisma de los demás necesita un enfoque de empatía. De pensar en ellos antes que en uno mismo. 

Por todo lo escrito, retomo la frase y le aplico un Extreme Makeover: “Aprender a tratar a los demás es reconocer como quieren ser tratados”. 

El enfoque es diferente y la idea de aplicarla, muy enriquecedora.

Comenzando por acciones simples como:

·         Ser el primero en saludar y llamar a las personas por su nombre.
·         Tener una actitud entusiasta.
·         Animarlos a hablar de sí mismos. Escucharlos con atención.
·         Compartir unos buenos mates.

E  incluyendo ciertas prácticas:

·         Resaltar siempre las buenas cualidades.
·         Estar dispuesto a colaborar y aprender.
·         Hablar con sinceridad y respeto.
·         Enfocar las conversaciones y utilizar el humor (Nota mental: no usar el estilo Yayo).
·         Negociar las diferencias.
·         Y atacar siempre el problema, no a la persona.

Se logra impactar en las relaciones humanas como iceberg al Titanic, o como gancho de Rocky Balboa contra Apollo… Positivamente hablando. Vale la pena hacer el esfuerzo. Porque citando a Mirta: “Si te ven bien… te con-tra-tan”.

A los muchachos se los ve contentos y azules. 
¡A ponerle pilas! Que no se destiña con la primera lavada.