Mitad de jornada. Un pájaro parece bailar en la ventana. La silla de escritorio no gira muy bien. El café está amargo...
A ver, no es que el trabajo no guste,
pero hay días en que no tenemos motivación. Y, casualmente, coinciden con los momentos
donde tenemos que trabajar.
Un buen estado de ánimo, el lugar de trabajo, las personas del día a día, son algunas causas que afectan directamente la
creatividad, la motivación y la voluntad. La única solución para superar el
sentimiento es ver videos en YouTube (¡Yeah!). Bueno. No la única.
Disfrutar de cada momento con creatividad
es una buena forma de vivir con entusiasmo.
Es interesante encontrar algunas
dinámicas que ayuden y sean simples de poner en práctica. Todas van a ser
diferentes, porque las ganas de trabajar dependen de factores personales. Aun
así, quiero compartir algunos tips que aprendí y que pueden ser de inspiración:
o
Variar
el entorno: Ayuda mucho el evitar estar en oficina todo el día. Se puede visitar
a un compañero en otra área por unos minutos. Incluso conocer otros edificios
de la empresa. Esto es algo que ayuda a volver con más ánimos al trabajo.
Salir un fin de semana, deconectarse, y aprovechar la canilla libre.
o
Descansar
y respirar: Si la sensación de estar saturado está encima, hay que descansar. Tomar
un capuchino, caminar por la oficina, o enfocar la energía de trabajo en algo
más sencillo y luego regresar.
o
Cuidar
la salud: sucede que el cansancio y la desmotivación van de la mano (como niños
en jardín de infantes) con la alimentación y el ejercicio. Es importante preocuparse
por revisar que todo esté bien.
Los chicos y chicas muy bien alimentados. Motivación nivel DIOS.
o
Encontrar
comodidad: Es importante encontrar aquellos elementos que ayuden a sentirse
cómodo al momento de trabajar. No solamente cosas materiales, pueden ser
también momentos: compartir una ronda de mates, fomentar el viernes de
facturas, etc.
Existen muchas formas de motivarse. Personalmente cuando no tengo ganas de
trabajar veo algún cortometraje por internet. También salgo a caminar por unos
minutos y trato de no pensar.
Mientras busco mi motivación obligo a Matías a trabajar.
Poner cada dinámica en acción es un buen desafío. Porque cuando tenemos objetivos por
cumplir, citando a Maru Botana, hay que “ponerse las piletas”.






