lunes, 26 de enero de 2015

COMO SI FUERA FUTBOL


                   Viernes por la tarde. La jornada terminaba y en el aire se respiraba una genial sensación de: “Ya es fin de semana”. Y como si fuese un ritual, los minutos de reflexión se hicieron presentes:

            
                 El fútbol (e incluso cualquier deporte) es un condimento indispensable para distenderse y compartir un buen momento. Los chicos de Campana, no siendo la excepción, organizaron fechas y a los pocos días comenzaron los partidos. El juego y el deporte son pilares muy importantes para cualquier ámbito de la vida, incluso para las empresas.
No  salgo en foto porque tengo dos problemas para jugar al fútbol. 
Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha.
  
            Así, con el pasar de los días, comencé a notar analogías entre el fútbol y el entorno laboral de las prácticas. Por ejemplo, en ambos casos, los “partidos” se ganan entre todos y la clave es aportar a ese “rompecabezas”, tanto desde lo técnico y lo estratégico, como desde lo humano y lo psicológico.

       Tomando como base lo que la formación de un equipo necesita:

  • Una visión clara y precisa. (Anotar goles)
  • Un camino a seguir para conseguirlo. (Planificar las jugadas)
  • Un rol específico para cada uno de sus integrantes. (Arquero, Defensa, Centro).
  • Un líder capaz de motivar los ánimos y acompañar. (El “Mascherano”).

 Y comparándola con mí experiencia hasta al momento, puedo decir que, para funcionar como equipo, un grupo de personas realmente necesita una cultura con ciertos elementos extras: 

  • El hábito de una mente abierta al aprendizaje y al esfuerzo continuo.
  •  Respeto al tiempo de los demás.
  •   Tolerancia a los errores.
  • Buscar ejemplos positivos en jefes y tutores para reconocer y percibir cosas que de otra forma no veríamos.
  • Y si trabajas en oficina, una PC que encienda con mayor velocidad.
      
          Nadie puede tocar la novena sinfonía de Beethoven en solitario. Una orquesta resulta siempre necesaria. Asimismo, no se puede preparar un asado "MasterChef" sin un  buen equipo de cocineros y organizadores.

Asado monumental y en variedad... Faltó tomate.

Si trabajamos y formamos parte de un equipo es porque somos capaces. Alguien o algo nos quiere en ese lugar... Teniendo conciencia de la grandeza del conjunto, nuestro potencial será cada vez mayor.

domingo, 11 de enero de 2015

UN VERANO EN CAMPANA



Era martes en  la noche cuando, por la ventana del ómnibus, se imponía el paisaje de la ciudad  de Campana. La primera sensación al llegar fue la de no saber por dónde comenzar. Más de 80 chicos de toda Argentina fuimos seleccionados para unas prácticas educativas en una multinacional muy reconocida. Eso, para cada uno, era como ser el príncipe Arturo y tener el desafío de quitar la espada en la piedra.



 

 
 Los chicos de Campana y los sándwiches en la inducción.

Una gran experiencia fue realizar el proceso de inducción a la empresa. Charlas, debates y resolución de problemas fueron las actividades más relevantes. Si bien los días eran intensos, también muy provechosos. De ellos expongo las siguientes reflexiones:

·         Una acción clave (cuando lo requiera) es la de trabajar en equipo con sencillez, humanidad y predisposición. 

·         Fijarse objetivos claros es muy importante. Deben ser metas razonables y con tareas específicas, lo que permite desarrollar un avance paulatino en el plazo requerido y de la mejor manera.

·         El límite somos nosotros mismos y lo que estamos dispuestos a hacer para crecer de manera personal y profesional.

·         Aclarar cada conducta o explicación con material visual o audiovisual, es de excelente utilidad (y puede derivar en videos de bloopers muy delirantes).

Continuando con la semana, la relación con mis compañeros de verano es cada vez mejor. Tardes de deportes en el club, invitaciones a rondas de mate y juego de cartas, son algunos de los elementos que van formando un grupo de calidad.

Rescato la actitud de cada uno de acompañar y compartir, y felicito virtualmente a los cocineros por la abundante cena del miércoles.


Hamburguesas No Diet para los practicantes.

Para terminar, los primeros días de la práctica fueron muy tranquilos: conocí a mis compañeros de trabajo y la estructura del lugar. El equipo laboral me recibió muy bien y tengo la seguridad que cada día voy a estar más cómodo.

El desafío es grande, y la oportunidad, inigualable.