Una afable charla de jueves, entre risas y tonadas, sugirió como conclusión: “Hay que tratar a los demás como querés ser tratado”. Dicha regla de oro dice que si buscas una respuesta de la gente, tenés que comportarte así. Lo cual es cierto, pero algo individualista.
No existe una forma ideal para relacionarse con las personas. Y en el mundo real, muchos objetivos de la vida sólo se logran interactuando y trabajando en equipo.
Y si a la
realidad le sumas tu proyección como futuro líder, ¿Cómo serían tus acciones?
¿Estarían orientadas a que tus pares se sientan
bien de estar con vos?
Ganar la confianza y el carisma de los demás necesita un
enfoque de empatía. De pensar en ellos antes que en uno mismo.
Por todo
lo escrito, retomo la frase y le aplico un Extreme Makeover: “Aprender a tratar
a los demás es reconocer como quieren ser tratados”.
El enfoque
es diferente y la idea de aplicarla, muy enriquecedora.
Comenzando
por acciones simples como:
·
Ser el primero en saludar y
llamar a las personas por su nombre.
·
Tener una actitud entusiasta.
·
Animarlos a hablar de sí
mismos. Escucharlos con atención.
·
Compartir unos buenos mates.
·
Resaltar siempre las buenas
cualidades.
·
Estar dispuesto a colaborar
y aprender.
·
Hablar con sinceridad y
respeto.
·
Enfocar las conversaciones y utilizar el humor (Nota mental: no usar el estilo Yayo).
·
Negociar las diferencias.
·
Y atacar siempre el
problema, no a la persona.
Se logra impactar en las relaciones humanas como iceberg
al Titanic, o como gancho de Rocky Balboa contra Apollo…
Positivamente hablando. Vale la pena hacer
el esfuerzo. Porque citando a Mirta: “Si te ven bien… te con-tra-tan”.
A los muchachos se los ve contentos y azules.
¡A ponerle pilas! Que no se destiña con la primera lavada.
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